viernes, 24 de junio de 2011

Espera

Yo, que ya soy mayor, recuerdo cuando no existían los móviles y para cualquier cosa te llamaban a casa. Recuerdo como de adolescente, esperaba horas sentada frente al teléfono una llamada de alguien especial, no me movía no fuera a ser que cuando levantase mis posaderas de la silla sonase el teléfono y lo cogiera alguno de mis hermanos o mis padres... o saliese de casa y no hubieran podido localizarme.
Este ritual tan adolescente, que sé que no soy la única que lo ha hecho, a pasado a mejor vida. Ahora vivimos pegados al teléfono móvil y si no te llaman es que no han querido llamarte, no que no hubiera nadie en casa o cogió otro el teléfono y colgaron.
El ritual "adolescenteril" yo lo sufro con mi correo electrónico, me paso horas esperando a que me entre un mensaje... si no entra empiezo a elucubrar "se ha desconectado", "es que esto no va", "a perdido mi dirección", "tiene gente y no me puede contestar", "hoy llevará un día de perros", "Se ha ido de fin de semana "No, fin de semana no, vacaciones", "es que le dan más que al común de los mortales, por eso no me ha escrito durante tres meses",... Un sinfín de excusas, que se me ocurren muchísimas más, cuando la única verdad es que el que no te quiere escribir, no te escribe

2 comentarios:

  1. Pues es así, Ana, sería mejor poder decir otra cosa, pero no hay alternativa.

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  2. Así es. Cuando no quieren, no quieren.

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